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Alerta

LA JAULA DE HIERRO

Cuando la CD decidió aceptar la decisión de la Sala Constitucional de erigirse en la máxima autoridad, sustituyéndose en la Asamblea Nacional, para designar los rectores del Poder Electoral, de su consultor jurídico, y otras autoridades de esa rama del Poder Público, así como de dotarlo de facultades legislativas, critiqué esa actitud, aún a riesgo de ser considerada radical. Sostuve que se nos estaba metiendo en una jaula, prácticamente sin espacio para movernos y sin oxígeno para respirar, pero que a pesar de ello íbamos a luchar con todas nuestras fuerzas en aras de la tan ansiada unidad. Por ello, la acepté, di mi apoyo a la Coordinadora, he luchado con todas nuestras fuerzas recorriendo el país explicando porqué debemos llegar al RR, haciendo un acto de fe, que aceptando esa decisión de la Sala Constitucional, en la cual jamás he creído, lograríamos alcanzar la solución "constitucional, pacífica, democrática y electoral", en que todos los demócratas estamos comprometidos.

La semana pasada decíamos en esta columna que gracias a la sociedad civil, con su capacidad de actuación sobre las estructuras de poder, tanto a nivel nacional como internacional, podía mostrar a todos lo venezolanos sus primeros logros, entre otros, haber obtenido del Tribunal Supremo el reconocimiento, mediante una sentencia de la Sala Electoral, que las firmas recogidas para convocar al RR del presidente Chávez son las que están en las planillas. Pero también advertimos por todos los medios a nuestro alcance sobre la imperiosa necesidad de que la Sala Electoral ejecutara su sentencia: sentencia no ejecutada es sentencia no dictada, y lo que todos esperábamos… sucedió, la Sala Constitucional mediante un "recurso de revisión" anuló esa decisión y hoy el CNE, con la participación de la oposición la están ejecutando, a pesar de los llamados de la CD a la Sala Plena para que complete la decisión de la Sala Electoral que permite la realización del referendo revocatorio del presidente de la República.

Sinceramente, quiero decir lo que siempre hemos pensado: el legítimo deseo de paz consensuada, la voluntad de lograrla mediante un RR, que implica una salida constitucional, pacífica, democrática y electoral a la crisis política, económica moral, ética que vive el país, se hace cada día más difícil por la soberbia y la "pretenciosa originalidad" de Chávez, lanzado en una revolución sin ton ni son, que carece de los medios y atributos para desencadenar los efectos reales prometidos, como no sea la destrucción del Estado y de sus instituciones. Su política, necesaria e inexorablemente está destinada a convertirse en una guerra soterrada, con antagonismos sinuosos, con tendencia al crescendo, en que ha venido creando una subjetividad política preñada de un clima de pasión, odio y de satanización recíproca del adversario: totalitarios-dictatoriales vs. fascistas-golpistas.
No hay nada más peligroso, más terrible que una revolución se lance hacia adelante sin tener la capacidad para crear los medios necesarios que le permitan avanzar y romper los empates políticos que la paralizan. Debemos estar claros que Chávez no quiere entender que carece de la fuerza electoral y política, que no tiene con qué avanzar en su proyecto revolucionario, y consecuentemente no está dispuesto a pactar a tiempo la solución del "mal menor" para su revolución. Chávez se niega a ver que el desarrollo de su proyecto revolucionario no gana fuerzas, por el contrario que cada día que pasa se desgasta más, que pierde apoyo popular, que el costo económico para sostenerlo, mediante misiones, mercales, "donaciones" a los amigos, repartición de prebendas y bienes, está vaciando las arcas del erario nacional, que su ministro de Finanzas no es el rey Midas y que su capacidad para generarle recursos a cambio de mayor endeudamiento tiene un límite.

La presión internacional, a medida que pasen los días, se hará cada vez más insostenible para el régimen, le guste o no la democracia del mundo occidental a Chávez, ésta tiene reglas de juego muy bien definidas: no se puede ejercer el poder de acuerdo a la voluntad revolucionaria de un gobernante, por mucho que cuente con una legitimación de origen por la vía electoral; una democracia verdadera exige, además, una legitimación de ejercicio que se debe dar día a día en la forma de gobernarse de acuerdo a la Constitución, por ello nadie está dispuesto a aceptar que mediante subterfugios se castre la voluntad popular que desea expresarse en el RR, la comunidad internacional no acepta la violación masiva de derechos humanos, como excusa para el mantenimiento del orden interior, lo que el mundo vio el 27 de febrero y días siguientes, y las persecuciones políticas desatadas contra connotados opositores del régimen no son obra de efectos especiales, al mejor estilo de Hollywood, como pretende hacerlo ver el defensor del Pueblo. ¡Son hechos!

Chávez está perfeccionando los últimos detalles, sin dejarse intimidar por las acusaciones de ilegitimidad que esgrime la oposición, los mecanismos para encerrarnos definitivamente en la jaula en que nos metimos voluntariamente para poder llegar al referendo. Hoy la jaula es de hierro, construida con la utilización de los poderes omnímodos de Chávez, que pasan por ser la conciencia del presidente del Tribunal Supremo de Justicia. Cuando Iván Rincón dice "Mi conciencia es Dios, es el TSJ, la justicia y la Constitución, de la cual no me voy a apartar sean cuales sean los mecanismos de presión", ¿qué nos quiere decir, que Chávez es Dios… o sólo su conciencia, o, peor aún, que Dios, el TSJ, la justicia y la Constitución son Chávez, una trinidad más uno? O será que la revelación le vino a Rincón durante su encuentro con Chávez en Turiamo, y después dictó la sentencia que anuló la de la Sala Electoral.

Tomada la decisión de ir a las elecciones regionales, decisión correcta, pero plagada de contradicciones, empezando por la incapacidad de llevar candidatos únicos, a pesar de las insistencias de connotados expertos electorales y políticos de que se perderán si la oposición está dividida. Chávez, una vez más, nos tiene donde quería desde un principio: en medio de un proceso electoral, sin resolverse la situación del RR. Aún nos resuenan sus palabras socarronas cuando decía que era mejor que nos preparáramos para las elecciones de gobernadores y concejales, porque nunca iba a haber referendo revocatorio, y que, además, acabaría con nosotros.

Ahora, algunos operadores políticos de la CD tratan de purgar la culpa que les produce haber aceptado a ojos cerrados el juego de Chávez, prometiéndonos el triunfo en el RR y lograr en los próximos días la unificación de los candidatos de la oposición a las próximas elecciones, ya que mediante la lucha y movilización masiva de la oposición, aunque el referendo se produzca después de agosto, el chavismo se derrumbará estruendosamente, y no podrá gobernar. La sociedad civil está cansada de oír promesas de que se ganará el RR, de ver como los líderes de la CD después de cada error se enconchan, de esperar explicaciones de lo que pasó o por qué sucedió tal o cual cosa, de cuáles fueron los errores. La sociedad civil sigue esperando más y mejor análisis político para enfrentar simultáneamente a Chávez en los muchos escenarios en que permanente mete a la oposición, más y mejor conducción política unificada.

La CD enfrenta una realidad acuciante, u oye a la sociedad civil, a otros factores que sistemáticamente se niega a consultar y ajusta su liderazgo, o lo pierde. Nada sacamos con los errores y contradicciones de una revolución en autodestrucción, si no contamos con una dirección política, sin un verdadero liderazgo que sepa transformar la fuerza de la sociedad civil en energía de cambio. La sociedad civil con su capacidad de actuación sobre las estructuras de poder, tanto a nivel nacional como internacional tiene una fuerza inmensa que necesita de los partidos políticos y de sus dirigentes, la sociedad civil no es un partido político, ni puede sustituirlos. La dirigencia política tiene la inmensa responsabilidad de impedir que se produzca el enfrentamiento que busca el hijo de la violencia al ver próximo el fin de su revolución.

CECILIA SOSA GÓMEZ
* cecisosa@telcel.net.ve

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